Pacto consumado

Desde el momento en que el gobernador Gerardo Morales decidió barrer con tres miembros del Tribunal Superior de Justicia, las especulaciones sobre nombramientos consensuados con el Partido Justicia estuvieron a la orden del día. En realidad, luego de conocerse los nombres de los nuevos postulantes para el máximo órgano de Justicia de la Provincia, quedó en evidencia que el gobernador ubicará allí a dirigentes leales a su proyecto político y que las identidades partidarias se han diluido con el correr de los años.


Si se aprueban los nombres postulados por el Poder Ejecutivo -cosa que todos dan por descontado-, la nueva Corte tendrá entre sus filas a María Eugenia Nieva, Mario Miranda y Martín Llamas. ¿De quiénes se trata? En el caso de Nieva, es una histórica militante radical, fue diputada provincial y es ex esposa del presidente del Bloque de la UCR en la Legislatura, Alberto Bernis. Mario Miranda también militó toda su vida en la UCR, de la que fue apoderado hasta el año 2015, y actualmente es fiscal de Estado. Martín Llamas fue candidato a concejal por el PJ, del que es actualmente el apoderado.


Una rápida lectura da cuenta de tres candidatos a jueces militantes, dos por el radicalismo y uno por el justicialismo. Si bien es cierta, la postulación de esos tres nombres encierra una peligrosa arquitectura de poder donde lo político necesita de lo judicial. Los nombramientos son un premio a la lealtad al proyecto político del gobernador Gerardo Morales, así como un compromiso para los tiempos que vienen.


Nieva viene de una histórica casa radical mientras que en el caso de Miranda, su pericia siempre estuvo al servicio de la ambición política de Morales, contribuyendo en gran parte a que pudiera llegar a la gobernación. El de Llamas es un caso llamativo, ya que su postulación implica en algún punto el blanqueo ante la sociedad del pacto entre Morales y Rubén Rivarola, presidente del PJ.


De hecho, en un primer momento uno de los nombres que sonaba para congraciarse con el peronismo local era el del ex gobernador Walter Barrionuevo. Sin embargo, Morales eligió premiar a un dirigente más joven, que en su rol de apoderado del PJ ha sabido congraciarse con los intereses del Gobierno Provincial: no permitir internas y alejar la idea de una reunificación con los distintos sectores que se fueron alejando.


Decidido a consolidar su poder a través de movimientos contundentes, y cada vez más inspirado en el modelo de Santiago del Estero, Morales avanza. El PJ, acostumbrado ya a su rol secundario, se encamina a legitimar una vez más un atropello. El Tribunal Superior de Justicia pronto estará completo y la idea de Justicia, probablemente, más lejos de la sociedad.










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