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La tensión política llegó a la Legislatura

Durante las últimas semanas hubo intensos cruces políticos en el Interior entre oficialismo y oposición, según fuere el caso. La llama que encendió la mecha siempre tuvo que ver con alguna denuncia de corrupción y la consiguiente respuesta del denunciado, llegando a producirse el caso más grave en Libertador General San Martín, en donde una concejala fue amenazada.


Hoy llegó el turno de la Legislatura que, lejos de ser la expresión de un recinto en el que las distintas fuerzas políticas debaten y dialogan, se convirtió en una especia de circo romano en el que todos gritaban y buscaban agredirse. ¿Qué fue lo que pasó? El ministro de Desarrollo Económico y Producción, Juan Carlos Abud Robles, y el fiscal de Estado, Mariano Miranda, fueron a explicar la polémica venta del Ingenio La Esperanza y la cosa no terminó bien.


Durante su intervención, la diputada justicialista Alejandra Cejas acusó en reiteradas oportunidades a Abud Robles de ocultar la información respecto a la venta, y el jefe de la bancada radical, Alberto Bernis, no le dejó pasar el calificativo de “mentiroso”. A los gritos, Bernis tomó el micrófono y dijo que todo era una gran falta de respeto, ante el griterío de propios y ajenos.


¿El resultado? Los ánimos, que ya venían caldeados, terminaron por explotar y se precipitó el final de una interpelación que no fue tal. Diputados del oficialismo y la oposición se acusaron de todo a los gritos y frente a las cámaras y después cada uno ofreció su versión de lo acontecido.


Lo cierto es que la convivencia entre el Gobierno Provincial y los opositores viene siendo cada vez más difícil. Por ahora, el conflicto se expresa en forma de caos y, como dice el refrán, en los ríos revueltos siempre la ganancia es de los pescadores.



Editorial
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