La conflictividad social, ese fantasma

A raíz de la crisis económica, la conflictividad social que siempre caracterizó a Jujuy vuelve a emerger como una preocupación para el Gobierno Provincial. Un “Plan de Contingencia “ y mucha política son las recetas que buscarán que la situación no pase a mayores.


“En estado de alerta y movilización”, se declararó ADEP, sindicato que nuclea a los docentes y que viene pidiendo desde hace tiempo la repartura de paritarias. Su secretario general, Darío Abán dijo que “el silencio del Gobierno es preocupante” y anunció que las medidas a tomarse se analizarán en el Congreso Provincial del 11 de agosto. El tiempo ya corre.


Paralelamente, productores del interior de la provincia hicieron una protesta en plena Plaza Belgrano, acompañado por organizaciones sociales, sindicales y de la economía popular. Reclaman por la reciente eliminación del Monotributo Social Agropecuario y por la situación del sector en general. “Venimos a decirle al Gobierno que no nos tenga olvidados, que nosotros le damos de comer al pueblo”, expresó Alicia Vega, referente de la Unión de Trabajadores de la Tierra.


Como si fuera poco, esta semana se sucedieron distintas advertencias de otros representantes gremiales: Carlos Cárdenas, de UOCRA, alertó sobre el despido de 5 mil trabajadores del sector, dando cuenta de que la situación no da para más; Rafael Vargas, de SOEAIL, denunció a la Empresa Ledesma por no pagar aportes y contribuciones por los rubros no remunerativos a los empleados.


En Gobierno están preocupados por el hecho de que las protestas van en aumento, pero más aún por la falta de respuesta de la administración comandada por Macri. Morales está en desacuerdo con el tratamiento de la crisis económica y buscó diferenciarse cuanto pudo del presidente, sobre todo al pedir que no bajaran más las retenciones al campo. Por eso, anunció rodeado de sus principales ministros un “Plan de Contingencia” y les pidió encarecidamente que “hagan política”.


No hay otra manera de contener la crisis para Gerardo: sólo con política. Jujuy es la provincia de Milagro Sala, del Perro Santillán y de la gran inestabilidad política que precedió a la llegada de Fellner. Sabedor de eso, el gobernador buscará contener cuanto antes la creciente conflictividad social, ese fantasma que nunca terminar de desaparecer en estas tierras.



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