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Recalculando

El nombramiento de Sergio Massa como ministro de Economía impactó en el seno del Gobierno de Jujuy, donde algunos se apresuraron a celebrar la noticia y otros creen que no necesariamente traiga consecuencias positivas para el oficialismo local.


Algo que nadie discute es la buena sintonía que hasta hoy han tenido el gobernador Gerardo Morales y el tigrense, aunque las opiniones varían en cuanto a cómo puedan sucederse de ahora en más los hechos. ¿Por qué? El primer factor es la postura más belicosa que ha asumido Morales para con el Gobierno Nacional: sus críticas ya no se dirigen sólo a Milagro Sala o La Cámpora sino que abarcan al propio presidente Alberto Fernández y la denuncia de discriminación en el reparto de fondos.


Con Massa convertido en superministro, ¿será capaz Morales de seguir criticando la política económica del Gobierno Nacional? El gobernador venía subido al tren de la crítica que los halcones de Juntos por el Cambio suelen hacer, hablando de desgobierno, anarquía y el riesgo de un estallido social.


Por lo pronto, Morales eligió la prudencia, con una declaración en la cual manifestó que se abría la expectativa con Massa aunque puntualizando en que lo más probable era que no lo dejaran gestionar bien desde el propio gobierno. Una crítica por elevación, sin apuntarle y cuidando los modos: un recalculando momentáneo, de quien preside la UCR a nivel nacional y se ve continuamente acusado de "tibio" dentro de la coalición opositora.


"Si fuera por Gerardo sería candidato a vicepresidente de Massa sin ponerse colorado", confiesa un asesor de Morales, que pide poner atención a "la parte del discurso del gobernador que menos se replica, cuando habla de cerrar la grieta y elogia a dirigentes del peronismo.


Sin embargo, Gerardo Morales sabe que hoy su partido se juega al interior de Juntos por el Cambio. Es allí donde el gobernador apunta a fortalecer a Facundo Manes para la presidencia, buscando construir en el impenetrable conurbano bonaerense a partir de su vínculo con Emilio Monzó.


Jaqueado al interior de la alianza, hoy Morales no tiene la posibilidad de hacer un pronunciamiento más explícito respecto a Massa, aún cuando una buena parte de su caudal electoral provino de una alianza con el peronismo identificado con el tigrense. Incorporar a Carlos Haquim, Agustín Perassi y Alejandro Snopek le garantizó el triunfo en 2015, que luego revalidó en 2019. De esos tres dirigentes sólo el primero continúa aún en el oficialismo local, y salió a saludar públicamente el nombramiento del inminente ministro de Economía.


¿Qué tan grande es el malestar de los sectores peronistas que en momento apoyaron a Morales? ¿Qué tan baja es la representación del actual Partido Justicialista de Jujuy? ¿Podrá el devenir de Massa terminar alineando las cosas en la oposición local? Preguntas que conviene comenzar a hacerse, mientras más de uno ya ha comenzado a recalcular.





Editorial
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