Las claves de la elección que se viene

Termina finalmente la campaña para las elecciones primarias en todo el país. En Jujuy, la primera particularidad es que no habrá enfrentamientos internos de relevancia, ya que el Frente Cambia Jujuy y el Frente de Todos aplicaron el criterio de lista única. El Frente de Izquierda es el único que no pudo lograr unanimidad, aunque se descuenta que la lista de Vilca obtendrá el triunfo y la posibilidad de competir en noviembre.


Esa falta de competencia interna, sumada al desgaste de haber pasado por una elección provincial hace pocos meses, hace que el electorado jujeño tenga escaso entusiasmo de cara al domingo. ¿Cuál será el nivel de ausentismo en esta oportunidad? Cabe recordarse que en junio votó apenas el 70% del padrón y para estos comicios se espera un número sensiblemente menor.


¿A quién conviene esa suerte de apatía, que en las encuestas se refleja en el gran número de personas que optan por la opción “no iré a votar” o “votaré en blanco”? En principio, al radicalismo y al peronismo, que cuentan con la estructura para movilizar y organizar a sus adherentes. El oficialismo cuenta nada menos que con el aparato del Estado Provincial, sumado al del municipio capitalino y las localidades de San Pedro y Libertador General San Martín, entre otras: corre con ventaja.


Por el lado del Frente de Todos, la estructura es más modesta. El aparato peronista hoy está en poder de Rubén Rivarola, de quien siempre se desconfía en cuanto a su oscilante juego político. Cuenta como propios a Palpalá y municipios menos poblados como Humahuaca, La Quiaca y Monterrico, cuyos jefes comunales tuvieron protagonismo en la campaña.


En cuanto a la Izquierda, la expectativa pasa por lograr que esa mezcla de agotamiento y desinterés que expresa el ciudadano con respecto a la campaña política, no se traduzca en una baja participación o en un voto en blanco, sino en una suerte de “voto bronca” contra la vieja dirigencia política en sí. El problema para Vilca, Natalia Morales y Gastón Remy es que su reiterada participación en elecciones los emparenta más de lo que quisieran con la casta política de siempre.


Una de las cuestiones importantes que comenzará a definirse el domingo es cuál es la performance del peronismo en San Salvador de Jujuy, donde reside casi la mitad de los votantes. Después de junio, mucho se habló respecto al cuarto lugar que había obtenido el Frente de Todos en Capital, pasándose por alto el dato de la enorme división de votos en la gran cantidad de listas que compitieron. Habiendo logrado una lista única, Chaher se aseguró que la diáspora de votos se reduzca, más allá de que en política no puede aplicarse nunca la aritmética electoral.


Con el correr de la campaña, la diputada provincial logró ir disipando las dudas respecto a cómo jugaría la dirigencia política peronista que había quedado dolida por el cierre de listas. Las broncas y los pataleos públicos –sobre todo de los Moisés- no duraron más que las primeras semanas, y el peronismo pudo mostrarse unido de cara al cierre de la campaña, más allá de que como bien reconoció un dirigente “está atado con alambres”. El objetivo del Frente de Todos es lograr un segundo puesto que asegure el ingreso de Chaher al Congreso y para eso tiene que lograr un caudal de votos en septiembre que destierre los peores fantasmas, tanto en lo que hace a una posible sorpresa de la Izquierda como que el Frente Cambia Jujuy se acerque a triplicar al peronismo y pueda hacer ingresar tres diputados.


El oficialismo no parece haber jugado a todo o nada en esta elección, con un Gerardo Morales que parece más preocupado por los votos que saque Facundo Manes en la Provincia de Buenos Aires que sus propios candidatos en Jujuy. Sin embargo, la visibilidad de Bouhid durante todo el último año y medio lo convierte en un candidato de peso: nivel de conocimiento no tiene que ver exactamente con intención de voto, pero siempre es bueno tenerlo, y el ministro de Salud lo tiene.


Una gran incógnita pasa por saber cómo se comportarán los votantes de Primero Jujuy, el espacio liderado por Haquim y Perassi que prescindió de participar con lista propia, golpeado por no haber logrado el piso en las elecciones provinciales y con la posibilidad de colocar al tercer candidato en la lista, Gaspar Santillán. Si ese núcleo de votantes históricamente peronista decide apoyar masivamente a la lista oficial, el porcentaje al que puede aspirar el oficialismo lo acercaría a una elección histórica.


Más allá de los análisis, las predicciones y los pálpitos, el domingo 12 de septiembre ya está a la vuelta de la esquina. Se acaba el tiempo de la especulación y pronto podremos tener una primera foto del escenario electoral.



Editoriales
Síguenos
  • Facebook Basic Square
  • Twitter Basic Square
  • Google+ Basic Square