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La Visita Prometida

hace 10 horas
2 min de lectura

El gobernador bonaerense tuvo su promocionada visita por Jujuy y dejó mucha tela para cortar. 


Primero lo primero: Kicillof dio el puntapié de manera institucional, reuniéndose con su par Carlos Sadir. Hubo una clásica firma de “convenio de cooperación institucional” y lo más llamativo fue la presencia de Freddy Morales y Alberto Bernis, laderos de Morales que no se privaron de agasajar al gobernador bonaerense.


Luego llegó el turno de ir a Palpalá, capital del rivarolismo, para el acto con miles de militantes de distintos puntos de la provincia. El discurso de Kicillof se centró en la situación nacional y dijo que había venido a Jujuy “a escuchar a su pueblo”. “En Argentina nadie se salva solo, no hay solución de nada si la política no cambia”, dijo en un mensaje a la dirigencia.


Hubo desfile de dirigentes, con algunas sorpresas, entre ellas Carlos Haquim y Luis Cabana. Previsiblemente, estuvieron Pedro Belizán, Adrián Mendieta, Nilson Ortega, Rodolfo Tecchi, Santiago Hamud, Karina Paniagua y Juan Jenefes. “Quedó gente afuera”, celebraba uno de los organizadores del acto, minimizando los incidentes entre distintas bandas que tuvieron lugar. No hubo presencia de las figuras más asociadas al kirchnerismo local.


Luego hubo tiempo para el asado en casa de Rivarola con gran parte de la dirigencia, que estaba a los codazos por los lugares. El gobernador fue con una gran cantidad de operadores de su riñón: Andrés Larroque, Cristina Álvarez Rodríguez, Julio Pereyra y Jésica Rey, acompañaron a Kicillof.


En el acto, y durante el asado, Rivarola aprovechó para marcarle la cancha a su rival interna, la senadora Carolina Moisés, habló de “recuperar el peronismo” y “terminar con las intervenciones”. Luego encomendó a El Tribuno un tratamiento del tema más parecido a la visita de un Papa. Kicillof dio la exclusiva prometida y volvió para Buenos Aires.



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