Interpelado
La reciente interpelación en la Legislatura al ministro Federico Posadas fue la expresión más visible de la interna oficialista y dejó mucha tela para cortar.
¿Cuándo comenzó? Ni más ni menos que cuando el ex gobernador Gerardo Morales se sintió traicionado por su otrora ministro. “Yo lo inventé”, repite. Pero no fue sólo reconvertirse en un soldado fiel de Sadir el pecado de Posadas, sino el rol que las encuestas efectuadas desde siempre por el ministro comenzaron a jugar.
El vicegobernador Alberto Bernis blanqueó lo desleal que se sentía desde las filas del moralismo la difusión de algunos números. Fue luego de advertir que los ministros no tenían coronita y podían ser interpelados: el primer turno le tocó a Posadas y revalidó la autoridad de Bernis, a quien muchos operan para dejar fuera de la próxima fórmula a gobernador.
La presentación estuvo cargada de un clima tenso, con un Posadas sonriente, que dejó un mensaje: “por primera vez, un ministro se presenta ante la Legislatura de Jujuy para informar sobre los actos de gobierno”. Eso mismo dijo Sadir: “en mi gobierno cumplimos los mandatos constitucionales”, apuntó en sintonía con un relato meditado.
En lo estrictamente formal, se determinó que la versión taquigráfica de la sesión estará disponible para su remisión a la Fiscalía de turno, a fin de que se evalúen los planteos formulados y se realicen las investigaciones que correspondan. En el plano real, todo dependerá de la evolución de la disputa interna en el oficialismo.
Un funcionario trataba de matizar el grado de la pelea, echando tierra sobre los otros espacios: “el peronismo está partido en 5 y los libertarios tienen una grieta mucho más profunda”, decía no sin algo de razón. El tema es que los reflectores siempre apuntarán con más intensidad sobre el oficialismo. Mucho más, si luego de 11 años en el poder, sus dirigentes se tiran con lo que tienen a mano y a la vista de todos.













