Futuro ex gobernador

Con sus declaraciones del día de ayer, Gerardo Morales se convirtió en lo que no quería ser: un futuro ex gobernador. La idea de tener que entregar el poder, luego de haberlo concentrado férreamente durante casi 7 años, lo preocupa por demás, más allá de lo que declare públicamente en relación a sus aspiraciones presidenciales.


“Si las encuestas en Jujuy no nos daban bien, imaginate cómo nos dan en la Nación”, resume un colaborador, de los que asume en privado que los sondeos realizados durante las últimas semanas tuvieron mucho que ver con la vuelta atrás en la idea de reformar la Constitución. Ahora, para el círculo chico de Morales no queda otra que recalcular y ejecutar un plan alternativo de cara al 2023.


Si bien ya se barajan varias ideas en Gobierno, que van desde un Morales encabezando la lista de convencionales constituyentes hasta una posible candidatura a senador, no es el momento para tomar decisiones. Por eso, el gobernador pospuso cualquier decisión para el año que viene, consciente también de que fue un error precipitar la jugada sobre la reforma.


En lo concreto, lo único que puede darse por descartado es que Morales intentará retener el poder para el radicalismo y quedar como el hacedor de un hipotético triunfo, conservando la fuente de legitimidad del poder. Algo muy similar a lo que hizo el ex gobernador Eduardo Fellner con Walter Barrionuevo hace más de una década.


Sin embargo, la gran cantidad de enemigos que Morales cosechó durante sus casi dos mandatos, constituye una gran preocupación para el gobernador. La idea de que lo puedan traicionar o unirse en su contra comienza a ser una posibilidad, con la certeza de que su mandato tiene fecha de vencimiento. El fantasma lo acecha: en poco más de un año será un ex gobernador.



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