El Pantano del PJ
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A falta de tres días para que se cumpla el plazo de presentación de listas y avales, se perfilan dos listas para competir, aunque la rosca continuará durante toda la semana.
Un espacio estaría comandado por el inoxidable Rubén Rivarola, que saca chapa de su territorialidad y la gran cantidad de avales juntados al momento. El otro corresponde al liderazgo de Carolina Moisés, preparado desde hace años para dar la pelea interna.
¿Puede haber unidad entre estos sectores y derivar en una lista única? “Casi imposible”, dice un dirigente que habla con integrantes de los dos espacios. ¿Por qué? “Porque más allá de lo que digan, tienen un mismo interés”, explica.
Moisés anhela la presidencia del PJ, es algo que le vendría como anillo al dedo para la rosca en Buenos Aires, donde se luce. En esa línea, le ofreció a Rivarola casi todo lo demás, incluida la mayoría en los órganos internos que deciden las candidaturas.
Al diputado provincial no le cerró, y argumentó además que dentro de su armado tiene otros sectores del peronismo a los que contener, por lo que la repartija no era justa. Allí buscó intermediar el ex vicegobernador Guillermo Jenefes, que desde hace meses tiene un acuerdo con Moisés y se ofreció como garante de la unidad.
En su última editorial televisiva, Jenefes hizo un llamamiento a que todo confluya en una lista única, sin competencia. Fue un llamado de atención a Rivarola, que a esa altura había hecho correr la versión de que su espacio competiría por la presidencia del PJ.
Desde el sector de Moisés improvisaron una campaña en Redes a favor de la unidad, olvidándose de todos los argumentos esgrimidos durante años a favor de la pelea interna. En el rivarolismo se burlaban con sorna de la “generación valiente”, aunque también comienzan a borrar con el codo todas las argumentaciones a favor de una lista única esgrimidas durante mucho tiempo.
Ante ese panorama surge la pregunta de siempre: ¿puede terminar todo en manos de la Justicia nuevamente y que la interna nunca tenga lugar? En principio, ambos espacios han demostrado que tienen los avales necesarios para competir, por lo que una impugnación como la de otras épocas suena impensada. “No lo descartes”, dice un peronista experimentado que desconfía de la Junta Electoral del Partido.
Así las cosas, transcurren las últimas 72 horas antes del cierre de listas para la elección interna en el Partido Justicialista. Una estructura que pide a gritos una renovación y liderazgos legitimados por las urnas, pero que parece empantanarse cada vez que llega el momento.














