¿Dónde tiene la cabeza?

Luego de su paso por Europa, el gobernador Gerardo Morales buscó recuperar terreno en escenario político nacional y lo hizo desatando mucha polémica con sus apariciones.


En un primer momento, se inmiscuyó en los asuntos de La Rioja para apoyar a la intendenta radical Inés Brizuela y Doria, que venía denunciando discriminación política por parte del gobernador Ricardo Quintela. Un solo tweet bastó para desatar la furia de su par riojano, que respondió también a través de las Redes Sociales, pidiéndole que se informe adecuadamente sobre la situación y con un mensaje no exento de chicana: "Yo no soy violento, no reprimo, no meto preso a nadie, mucho menos a mujeres."


Pero eso no fue todo, dado que Morales, instalado en Buenos Aires, se metió en la pelea por la jefatura del Bloque de Diputados en el Congreso, que terminó con la fractura del espacio radical. En una reunión en la que el ambiente no era el mejor, el gobernador jujeño arremetió duramente contra el senador Martín Lousteau, uno de los díscolos. Tratándolo de "caradura", lo acusó de enviar barrabravas para enturbiar la elección de autoridades de la Juventud Radical -donde se impuso una candidata apoyada por Morales- y de ser funcional al kirchnerismo propiciando la ruptura.


Lousteau no se quedó atrás y embistió con uno do de los puntos que más molesta al gobernador: su buena convivencia con el Gobierno Nacional, ciertas votaciones de los legisladores que le responden y su relación con Sergio Massa. Morales no soportó la acusación y tuvo que ser separado por dos personas, luego de varios forcejeos y un vaso roto.


La vehemencia con la que el gobernador jujeño actuó fue espontánea, aunque también resulta estratégica. Morales va por la presidencia de la UCR -que se vota en pocas semanas- y ante los rumores que indicaban su par correntino Gustavo Valdés era propiciado por algunos dirigentes, tuvo un acto de autoridad que lo reafirma en su carrera dentro del centenario partido. "Con esto, le dimos pasto a los halcones de Juntos por el Cambio", confió un allegado al gobernador.


¿A qué juega Morales? A dar rienda suelta a su ambición de construir un radicalismo que deje ser furgón de cola del PRO dentro de Cambiemos, pero dejando afuera a sus históricos rivales internos ligados al inoxidable Coti Nosigilia. Su cabeza está enfocada en el tablero nacional y, pese a que aún le quedan dos años de mandato, tiene previsto reforzar su presencia en Buenos Aires.


¿Cuáles son sus planes para Jujuy? El gobernador se molesta con quienes dicen que pretende gobernar "a control remoto" y desde el seno del oficialismo ya han dejado trascender que durante el 2022 se propiciará una reforma constitucional, que probablemente habilite a Morales a presentarse a un nuevo mandato. Una suerte de "Plan B" por si la suerte no lo acompaña en su aventura nacional, que es donde realmente hoy tiene puesta la cabeza.








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