Un barco sin timón

Las últimas semanas han sido las más dramáticas en Jujuy desde que irrumpió el Coronavirus en el país, allá por los comienzos de marzo. La principal angustia tiene que ver con el alto nivel de contagios que sigue sin menguar y los principios de saturación del sistema de Salud en algunas zonas.


El más damnificado ha sido el Interior de la Provincia. Con mucha menor infraestructura que San Salvador de Jujuy, algunas ciudades y pueblos quedaron al borde del colapso, con escenas de desesperación que circulan diariamente por Redes Sociales. Julio Bravo -intendente de San Pedro, una de las ciudades más afectadas- dijo hace semanas que había decidido no ingresar más a las Redes. Hoy completó su ronda de declaraciones poco felices enredándose en una polémica con una médica que denunció faltantes de oxígeno en un hospital, y afirmando luego que "la Salud no es responsabilidad de los intendentes".


¿De quién depende en estos momentos el cuidado del pueblo jujeño? El gobernador Gerardo Morales explicó a través de Facebook que había dado positivo de Covid, aunque estando asintomático. Desde ese entonces, casi no se lo vio en escena y, para colmo de males, el vicegobernador Carlos Haquim también se vio contagiado.


La oposición viene advirtiendo sobre la falta de información clara respecto a las cifras en relación a la Pandemia. El senador Guillermo Snopek sufrió una fuerte contestación del Gobierno Provincial cuando se animó a advertir el colapso sanitario que ya se avecinaba. Otros dirigentes prefieren poner el foco en la rendición de cuentas de los recursos que la Nación ha girado a la Provincia para combatir el Coronavirus.


El sector dialoguista del PJ, concentrado en la Legislatura, comienza a pagar el costo político de su buena convivencia con el Gobierno. Sin embargo, tampoco fue convocado en ninguna oportunidad para proyectar una imagen de concordia y unión ante la lucha contra la Pandemia. Morales basó toda la estrategia en un criterio unipersonal, excluyó a los opositores de cualquier foto conjunta y concentró toda la comunicación en su figura. Eso, en tiempos en los que se pensaba que la enfermedad estaba siendo vencida, lo favoreció en cuanto a su imagen.


Hoy, cuando Jujuy está en boca de todos por sus malos resultados en materia sanitaria, esa concentración de poder se le ha vuelto en contra: la sociedad focaliza en él el fracaso en la lucha contra el Coronavirus. Por más que puedan ensayarse explicaciones oficiales que carguen las tintas sobre la cholita, dos policías, los ciudadanos bolivianos o los mismos médicos.


Es un momento de crisis y Morales luce encerrado, aunque su estrategia ha incluido un explícito acercamiento al presidente Alberto Fernández, que en cierta manera lo ha protegido y desorienta a la oposición peronista. ¿Cuáles son los alcances de esa buena convivencia? ¿El presidente sugerirá a Morales que los dos diputados nacionales que le responden no voten en contra de la Reforma Judicial? Habrá que esperar para tener respuestas a esas y otras preguntas pero, al menos por ahora, hay pocas certezas y una de ellas es que el barco en Jujuy luce sin timón.







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