¿Qué hay detrás de la jugada?

Guillermo Snopek sorprendió a casi todos al presentar el proyecto de intervención de la Justicia local en el Congreso Nacional: muchos no imaginaban ese movimiento e incluso los que habían sido advertidos por el propio legislador desconfiaban de que terminara llevándolo a cabo.


La jugada ya tuvo respuestas por parte del gobernador Gerardo Morales, quien declaró que "el proyecto es totalmente inconstitucional y pretende designar un interventor que además pueda remover jueces sin un jury”. El gobernador no se quedó en una mera explicación jurídica y recurrió a una vieja estrategia: ligar el tema a la posible liberación de Milagro Sala y aprovechar para dejar sentado que la dirigente “no es una presa política sino una política presa”.


¿Está realmente asociado el proyecto que presentó Snopek a la liberación de Milagro Sala? Lo único cierto es que el senador nacional abre la puerta a que un interventor federal pueda adoptar todas las medidas que considere necesarias para garantizar “la plena observancia de la Constitución Nacional y los Tratados Internacionales de Derechos Humanos”. ¿Implicaría eso la inmediata liberación de Sala? Seguramente no, aunque probablemente pudiera ser uno de los primeros casos a revisar.


“El pedido de intervención implica a toda una Justicia que responde al gobernador, no tiene que ver con Milagro Sala sino con todo lo que viene pasando hace más de cuatro años”, explican en el equipo de Snopek. La idea sería entonces echar luz sobre un tema que comienza a ser un talón de Aquiles para Morales, como es el funcionamiento de la Justicia, en donde el actual titular del Superior Tribunal de Justicia Pablo Baca tuvo que pedir licencia a raíz de la filtración de unos polémicos audios que lo tienen como protagonista.


Precisamente Baca enfrenta un juicio político en la Legislatura local, promovido por la bancada peronista. Sabedor de que no hay grandes expectativas en que Baca termine siendo removido, Snopek decidió ir un paso más y pidió formalmente la intervención federal de toda la Justicia local. “Al fin y al cabo el problema no es de un juez o del Superior Tribunal sino de todo el sistema”, explican.


¿Hay realmente chances de que el proyecto prospere en el Congreso? En principio es difícil, aunque lo que es seguro es que formará parte de todo un cóctel de temas judiciales a tratar por los legisladores, entre los que está la mismísima aceptación del juez Daniel Rafecas como Procurador General de la Nación. La jugada de Snopek cayó como un balde de agua fría para los senadores y diputados del radicalismo, que salieron con los tapones de punta a defender a Morales. Por lo bajo, sin embargo, se habla de una estrategia del peronismo para meter presión en las estancadas negociaciones entre bancadas.


En ese caso, igualmente, surge una pregunta: ¿por qué aceptó Snopek ese papel? El senador nacional sabe que irremediablemente ligarán el proyecto a la situación de Milagro Sala y que los medios locales y nacionales arremeterán contra él. Sin embargo, su jugada implica un alineamiento pleno y determinante con el oficialismo nacional y –sobre todo- con el kirchnerismo duro, que siempre lo miró con un dejo de desconfianza.


Más allá de lo que termine pasando con el pedido de intervención federal, Snopek ha hecho en el tablero político un movimiento sorprendente: “más de lo que todos esperaban”, como bien resume un legislador del PJ que celebra por lo bajo la iniciativa. Sus encuentros de los últimos días con muchos dirigentes nacionales del kirchnerismo presagiaban hacia qué dirección apuntará el senador nacional. Quizás allí haya que buscar la razón de tan sorprendente y audaz jugada.

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