Elecciones adelantadas: razones, riesgos y estrategias

Finalmente se confirmó el secreto a voces que corría en el ambiente desde hace meses y Gerardo Morales adelantó formalmente las elecciones provinciales para el domingo 9 de junio. Política Jujuy había publicado en forma exclusiva el 21 de agosto del año pasado que el gobernador analizaba el desdoblamiento: desde allí hasta estos días sólo hubo por parte del Gobierno un cúmulo de desmentidas forzadas y la aseveración de que “todo se decidiría con el visto bueno del Gobierno Nacional”.


Finalmente esto no fue así y, pese al pedido del presidente Macri a Gerardo Morales y Alfredo Cornejo de que no adelanten las elecciones en sus provincias, ambos dirigentes radicales lo desobedecieron. Por supuesto, cuidando las formas y evitando confrontar en público: se dobla pero no se rompe (al menos por ahora).


Las razones que llevaron a Morales a tomar la decisión son políticas y económicas. Por el lado de la política, la obvia intención de despegar su boleta de la de Macri, asustado por las encuestas. En cuanto a la economía, la certeza de que la recesión no hará más que acentuarse durante todo el año, ante una nueva muestra de que el Gobierno Nacional no puede siquiera bajar la tasa de interés sin sufrir una corrida cambiaria.


Con ese panorama, ¿qué mejor que abrazar la consigna de que “al mal paso, darle prisa”? Así lo pensó el gobernador jujeño y eligió la fecha más cercana, buscando también asfixiar a un peronismo opositor que por cada paso en pos de la unión que da, genera otros dos hacia atrás. El nuevo calendario electoral hace imposible la sola idea de una Interna, más allá de que la experiencia del 2017 demostró que los que pierden están muy lejos de acompañar a quien gana.


La principal atención del peronismo pasa por la lista de diputados provinciales, en donde renuevan varios pesos pesados históricos. “Y en los 2 ó 3 municipios grandes en donde podemos pelear la intendencia”, completa un operador del PJ que se jacta de charlar con todos. Así las cosas, destronar a Morales -¿irá finalmente con Haquim?-parece ser sólo una utopía y la buena convivencia del gobernador con Guillermo Jenefes y Rubén Rivarola hace pensar que el resultado del partido ya está asumido: sólo basta con leer los medios que pertenecen a ambos para pensar mal.


Las reuniones de esta semana serán clave. Muchos dirigentes viajarán a Buenos Aires para reunirse con distintos referentes nacionales y programar una línea de acción, que aún no se sabe si será en conjunto. Hay quienes hablan con Cristina Kirchner, con Juan Manuel Urtubey, con Alberto Fernández y hasta con José Luis Gioja.


El peronismo debe resolver rápido su proceso interno para poder comenzar cuanto antes una campaña que durará poco y nada. Hay varias ideas dando vueltas: desde la de ir con una sola fórmula a gobernador y varias listas colectoras, hasta la de ir en una sola lista unificada. Por ahora todos descartan ir en Frentes separados.


Por el lado del oficialismo, buscarán que la campaña sea corta y apostarán a la enorme distancia comunicacional que han sabido sacar: frente a dirigentes opositores que se contentan con tener una amateur presencia en Redes, el Gobierno tiene aceitada su máquina de Big Data. Se avecina una pelea desigual y, aunque sea, podemos celebrar que ya tenemos la fecha de la contienda.


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