Entretelones del escándalo

Ayer no fue un día más en la política local. Más allá de la votación respecto al aborto, los cinco minutos de exposición del senador Guillermo Snopek causaron un tembladeral en Jujuy que, según pudo reconstruir Política Jujuy, recién está comenzando.


Las cosas venían mal y ya le semana pasada teníamos un adelanto de lo que estaba por venirse, cuando Snopek, en plena Comisión de Acuerdos del Senado, se dirigió a Mónica Weinberg para preguntarle por “algunas irregularidades del funcionamiento de la Justicia en nuestra provincia”.


Quedar expuesto frente a la Procuradora elegida por Macri molestó al gobernador, quien sin embargo eligió no responder, envuelto paralelamente en una polémica con el presidente de Bolivia, Evo Morales, por su apoyo a Cristina Kirchner y Milagro Sala.


Llegó la discusión del aborto al recinto y Guillermito se anotó entre los primeros oradores, algo que sorprendió dado que no suele hacerlo. Y vino el gran golpe: pedido de una cuestión de privilegio para exponer nada más y nada menos que presuntas amenazas de Gerardo Morales a su familia, y un breve recorrido por algunas decisiones polémicas de los últimos años en Jujuy.


Morales, como es sabido, enfureció y respondió a las pocas horas con un tweet lleno de ira, mientras la senadora Giacoppo y la diputada Martínez salían a responderle a Snopek con un poco más de contenido. No mucho: solamente recurrir al viejo recurso de ligarlo a Milagro Sala.


Del lado de Snopek no hubo más declaraciones. Sólo el apoyo público de Juan Cardozo Traillou vía Twitter, solidarizándose con Guillermito y advirtiendo sobre la institucionalidad en Jujuy: “No es un hecho aislado, ni personal, se suma a la destitución del Defensor del Pueblo, a la integración del Superior Tribunas de Justicia con diputados radicales, a la constante persecución del que piensa distinto”, lo apoyó Cardozo.


De parte del Bloque Justicialista y de los legisladores nacionales del peronismo hubo silencio. No se sabe si por un pedido de Snopek que apunte a bajar los decibeles, o por esas viejas rivalidades internas. Algunos Medios, pese a la magnitud del escándalo, casi que escondieron el tema. Muchas dudas quedan aún. Lo único seguro es que el de ayer no fue un día más para la política jujeña.




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